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Semana Mundial de Concientización sobre el uso de la Sal

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En 2017, 3 millones de muertes en el mundo se relacionaron con altas ingestas de sal. En Argentina el 70% desconoce la necesidad de disminuir su consumo

Anualmente, la organización World Action on Salt & Health –WASH- establece una semana a través de la cual busca concientizar públicamente sobre la importancia de la reducción del consumo de sodio en alimentos y bebidas, acompañando así el objetivo propuesto por la Organización Mundial de la Salud –OMS- de disminuir el consumo de sal a 5grs. diarios por persona. La sal común de mesa al esta compuesta por cloro y sodio, la cantidad aproximada de sodio en 5 gramos de sal es de 2,3 gramos de sodio.
 
La sal es una parte esencial de la dieta, pero la mayoría de las personas consume más de lo que se considera saludable. El consumo excesivo contribuye a elevar la presión arterial, que es uno de los factores de riesgo para las enfermedades cerebrovasculares, renales, obesidad, osteoporosis y enfermedad de Alzheimer.
 
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial, más del 30% de la población mayor de 18 años es hipertensa, es decir que su presión arterial supera el límite 140/90. De ellos, cerca del 50% no recibe tratamiento, ya que muchos desconocen su condición.
 
Lo recomendable es que los adultos consuman menos de 5 gramos de sal por día. Sin embargo, en la Argentina el consumo promedio es de 12 gramos diarios. El exceso de sal, mayoritariamente, se encuentra en los alimentos procesados, como el pan, comidas envasadas, preparaciones instantáneas, conservas y condimentos.
 
La población argentina consume en promedio entre 11 y 12 gr. de sal por día. “La reducción de solo 3gr en el consumo de sal diario podría evitar alrededor de 6000 muertes al año en Argentina, país donde se consume más del doble de lo recomendado por la OMS”, afirma el Dr. Daniel La Greca, Director del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la Sociedad Argentina de Cardiología y Jefe de Hipertensión Arterial del Hospital Médico Policial Churruca Visca. “En 2017 fueron 3 millones las muertes en el mundo asociadas a un alto consumo de sal, e inquieta saber que muchas de ellas podrían haberse prevenido con la simple incorporación de hábitos más saludables en la alimentación”, agrega el especialista.
 
¿Por qué es tan difícil entonces modificar este hábito?
 
“Más del 70% de la ingesta de sodio proviene de alimentos procesados y ultraprocesados como panificados (pan, galletitas dulces y saladas, medialunas, facturas, tortas, budines y pizza), embutidos, enlatados, congelados, quesos, caldos, sopas y envasados en general, y hasta incluso el agua tiene sodio; hasta alimentos que no tienen sabor salado incluyen sodio en su composición”, describe el profesional. “Es importante que las personas puedan leer y comprender las etiquetas nutricionales de los alimentos y puedan incorporar la costumbre de hacerlo en sus elecciones de alimentación”.
 
Existe una extensa evidencia en estudios a lo largo de los años que ha demostrado que un alto nivel de consumo de sodio se asocia con altos niveles de tensión arterial -hipertensión-, y hay claros efectos de reducción de la misma a través de la reducción de su consumo en pacientes tanto hipertensos como en aquellos que no lo son. Lo que los últimos estudios agregan a la evidencia es que la reducción de la hipertensión y la reducción en el consumo de sodio tienen una relación dosis-efecto. Existe una relación directa entre la cantidad de sal de la dieta, los valores de presión arterial y las alteraciones de la estructura y función del corazón y las arterias.
 
El exceso de consumo de sodio puede traer consecuencias negativas en el organismo tanto en personas con presión arterial normal como en aquellas que sufren de Hipertensión Arterial. En primer lugar, se asocia fuertemente con un aumento de la presión arterial y del riesgo de enfermedad cardiovascular (ACV, falla cardíaca, enfermedad renal crónica). También, puede asociarse en forma indirecta con la obesidad, cáncer de estómago, osteoporosis, litiasis renal y deterioro de la evolución del asma.
 
“Es por ello, que debemos estar atentos a la cantidad de sodio que indican las etiquetas de los alimentos y bebidas, ya que estos valores sumados a la sal que se agrega al ser consumidos, pueden superar los niveles saludables recomendados por la OMS” Sugiere el Dr La Greca. Y agrega: “Modificar estos niveles sería beneficioso no solo para pacientes con hipertensión sino también para las personas saludables que buscan evitar los factores de riesgo que promueven diversas enfermedades."
 
Sodio en alimentos: algunos ejemplos
 
- 100gr de carne – 65mg.
 
- 100 gramos de huevo – 122mg.
 
- 100 gramos de pescado – 140mg.
 
-  Panes con salvado (100grs) – 506.80mg por porción
 
- Galletitas crackers sin salvado (50grs) – 283.15 por porción
 
- Agua alto contenido en sodio (2lts.) – 256mg. por porción
 
- Agua bajo contenido en sodio (2lts.) – 20mg. por porción
 
- Queso roquefort (100grs.) – 1500mg. por porción
 
- Queso petit suisse (100grs) – 40mg por porción
 
- 4 fetas de panceta – 548mg
 
- Comidas listas, quesos, tapas de pascualina y de empanadas, pizzas, etc. – entre 700 y 1000mg

La OMS apoya la iniciativa 25×25 de la World Heart Federation, la cual propone reducir en un 25% la mortalidad prematura por enfermedades cardiovasculares hacia el año 2025; más detalladamente: reducir un 25% el consumo de sodio en la población en general, y un 30% en pacientes diagnosticados. “Desde la Sociedad Argentina de Cardiología adherimos fuertemente a esta campaña, donde entendemos que la concientización es fundamental para lograrlo”, afirmó el Dr La Greca